Los Andes venezolanos guardan las cumbres más altas del país —el Pico Bolívar con 5.007 metros, el Pico Humboldt con 4.942 y el Pico Bompland con 4.883— en dos cadenas paralelas separadas por un valle verde donde se asienta Mérida, el principal centro urbano de la región.
Por qué funciona para tus clientes
La montaña está salpicada de pueblos cuyos habitantes mantienen las tradiciones de los timoto-cuicas, la cultura prehispánica más avanzada de Venezuela; muchos de esos caseríos son poco más que un grupo de casas blancas de una planta con tejados rojos. La región va de la selva húmeda a la nieve perpetua, y el paisaje más impactante es el páramo, ese altiplano severo por encima del límite del bosque que recuerda a la tundra. Dentro de un itinerario, los Andes aportan un cambio de temperatura y de ritmo —noches frescas, caminatas, una cultura rural auténtica— y combinan con naturalidad con los Llanos que quedan abajo.
Cómo lo operamos
Vuelo a El Vigía y traslado por carretera entre montañas hasta una hacienda restaurada, con caminatas graduadas según el grupo y días completos en 4×4 por los Pueblos del Sur y las lagunas del páramo. Desde Mérida, el descenso por carretera hacia los Llanos es una de las grandes rutas del país y lo usamos como enlace entre los dos módulos.



